“Esta actividad no va a desaparecer nunca porque el papel tampoco va a desaparecer”, aseguró el secretario general del sindicato de Canillitas de Pergamino, Rubén “Calela” Catelani.
Los canillitas de nuestra ciudad son más de cincuenta hombres y mujeres dedicados a la venta de diarios y revistas en los puestos de calles y avenidas pergaminenses.
El trabajo de vendedor de medios gráficos se sostiene por el impulso que le dan las personas que lo realizan día a día para seguir sosteniendo la actividad pese a la crisis económica y el contexto de las nuevas tecnologías y formas de comunicación que cambiaron los soportes por los cuales los lectores se informan y entretienen.
Son trabajadores independientes que sostienen una actividad comercial y muchas veces con riesgos para su propia economía cuando tienen que brindar la posibilidad que los clientes se demoren en los pagos y ellos rendir con sus ingresos a la distribuidora de diarios y revistas o en forma directa a los medios locales.
Rubén “Calela” Catelani es el secretario general del sindicato a nivel local y forman un gran equipo de trabajo con los demás hombres y mujeres dedicados a la venta de diarios y revistas en nuestra ciudad.
Calela desde 1996 que integra el gremio y en sus comienzos ha acompañado las gestiones sindicales de Alejandro Giménes y “Quique” Dottavio para luego sucederlos en la conducción.
En las ciudades del interior del país los encargados de llevarle los diarios y revistas a los lectores son los mismos integrantes del sindicato local.
La dirigencia gremial está muy abocada a lograr mejorar las condiciones de venta de todos los integrantes.
De un tiempo a esta parte los sindicalistas se han unido para llevar la entidad adelante y lograr los beneficios que alcancen a todos por igual.
En este sentido, han dejado atrás las rencillas que hicieron dividirlos en 2001 por cuestiones políticas ajenas al trabajo de canillita.
La unión de los gremios de vendedores de diarios y revistas también se vive a nivel nacional con la Federación que designado a sus autoridades como fruto de un consenso general de todos los integrantes.
Calela destaca que actualmente “estamos tirando todos del mismo carro”, en referencia a la unión que los destaca en este momento de crisis. Ese ha sido un objetivo al involucrarse Catelani en la conducción del gremio porque “estamos todos en el mismo barco”, ilustra el momento actual el líder sindical pergaminense.
Desde el sindicato de vendieron el predio polideportivo de ruta 188, conocido históricamente como la “Quinta de canillitas”. Con el dinero obtenido en la venta pudieron sanear las cuentas y dividieron las utilidades entre los asociados. “El predio no se podía mantener y se decidió venderlo a trabajadores como el sindicato hermano de la Uatre”, recordó Calela. El gremialista agregó: “el usufructo de esa venta se distribuyó a todos los canillitas; donde los montos de las utilidades se establecieron por la antigüedad de los asociados por trayectoria en la actividad y en el gremio”, destacó.
Los ingresos obtenidos por la venta de la quinta de la ruta 188 además de sanear las cuentas “nos vino a dar un poco de Justicia a los canillitas locales por como habíamos logrado sostener la actividad en los buenos y los malos momentos”.
Las autoridades sindicales de Uatre tras la compra del predio hicieron convenio con los canillitas para que puedan seguir utilizando las instalaciones recreativas. Además, han vendido el espacio aéreo de la antigua sede del sindicato, en Castelli al 400, a un fideicomiso que desarrolla un edificio de departamentos y al gremio le corresponde la planta baja. Esa venta les permitió hacerse de un capital necesario para pagar juicios pendientes.
Actualmente la actividad atraviesa el mismo contexto de crisis que muchos comercios. “La pandemia nos tiró para abajo y luego entramos en una meseta de la que estamos levantando un poco en estos últimos meses. Por ejemplo: mi parada de la Terminal se cayó en la pandemia porque no hubo nada de movimientos en esa época”.
“Los canillitas dependemos mucho de los diarios locales y por eso apostamos a que nuestros medios logren crecimiento”, comentó. Los vendedores de diarios y revistas pergaminenses recuperamos las expectativas con el nuevo propietario de semanario EL TIEMPO y la nueva conducción”.
El trabajo de los canillitas va de la mano de la relación comercial con la distribuidora de diarios y revistas y desde el sindicato están muy satisfechos por el respeto hacia los asociados.
Calela describe que en la venta de diarios hay “tres patas”: el editor, la distribuidora y los vendedores. “Nosotros (los canillitas) somos quienes distribuimos, salimos a venderlo, lo cobramos y a veces nos dejan sin pagar”, explicó Catelani. Y agregó: “están muy interrelacionadas los componentes que integran la comercialización de diarios desde que se imprime hasta que llega a las casas de los lectores”.
El nivel de ventas de diarios y revistas no es el mismo de otras épocas anteriores, pero los integrantes de ese rubro comercial sostienen que es posible recuperarse por indicadores que marcan un leve crecimiento reciente.
La crisis económica ha limitado mucho la cantidad de puestos de ventas de diarios y revistas en la ciudad y desde la entidad gremial ya no incorporan nuevas “paradas”. “Actualmente no hay en Pergamino una persona que necesite un diario o una revista y que no lo consiga”, aseguró Calela al respecto. “Si decidimos poner más vendedores: se van a comercializar la misma cantidad de ejemplares y vamos a precarizar las condiciones de los compañeros que hace años están sosteniendo la actividad”, reforzó el dirigente gremial.
En nuestra ciudad los canillitas, de cada local, trabajan mucho por el sistema de reparto domiciliario a clientes sin necesidad de tener que recurrir a la venta en las esquinas; como tradicionalmente se vendían los ejemplares gráficos.
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