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 Martes 29 de Noviembre de 2022

¿QUÉ ES DE LA VIDA DE PAOLA SUAREZ?

Reside en España con su familia y desea vincularse nuevamente en el tenis

La mejor tenista en dobles de la historia del mundo, medalla olímpica 2004 y Premio Konex 2010, quien jamás dejó de ser la hija de Orlando, el "canchero" del Club Gimnasia de Pergamino, la ciudad en la que nació, entrenó y creció

Paola Suárez es considerada como una de las mejores tenistas de dobles de la historia del mundo, se posicionó como número uno durante ochenta y siete semanas consiguiendo 44 títulos, en la modalidad de dobles dentro del circuito WTA. 

Junto con Virginia Ruano ganó 8 Grand Slam (4 Roland Garros, 3 US Open y 1 Abierto de Australia) y el WTA Tour Championships del 2003. Representando a Argentina junto con Patricia Tarabini obtuvo la medalla de bronce en dobles femeninos en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. En individuales ganó cuatro títulos de la WTA, siendo su mejor participación en Roland Garros del 2004 llegando a semifinales.

En 2010 la Fundación Konex le otorgó el Diploma al mérito. Se retiró formalmente en 2014.

Más allá de todo eso, sus primeros pasos fueron acompañando en su tarea de “canchero” del Club Gimnasia a su papá Orlando y entrenar desde muy pequeña, con una humildad que siempre la destacó entre sus compañeros y pares deportistas; sencillez que la acompañó en toda su carrera y sigue con ella. Desde España, en donde reside, Paola responde a nuestras preguntas.

Hablemos de tus inicios en la cancha del Club Gimnasia en donde tu papa Orlando era el canchero ¿Qué es lo que te atrajo siendo tan pequeña del tenis?

-Lo que me atrajo fue vivir prácticamente ahí, donde mi papá trabajaba en las canchas de tenis. Jugar al tenis y estar en ese espacio era mi juego de niña, como única opción para realizar un deporte. De esa forma fui descubriendo mi pasión por el tenis. De pequeña jugaba con un grupo de niños, me entretenía muchísimo, y se fue forjando algo más que una simple distracción, se convirtió en mi vida.

¿Cuándo decidís lanzarte a la competencia profesional?

-Me decidí a lanzarme a la competencia profesional con 14 años. Me había quedado libre en segundo año del secundario, por inasistencias en el Colegio Nacional, ya que había clasificado para un torneo internacional en Italia; era por dos semanas. Y ahí tomé la decisión de vivir en Buenos Aires esos seis meses restantes, terminar el ciclo escolar allí y de esa forma ver cómo me sentía entrenando profesionalmente. Conseguimos un sponsor, y al año siguiente retome el colegio, pero instalada en Buenos Aires. Nos mudamos con toda la familia a la Capital. Quedarme libre en ese momento, me dio la posibilidad de probar la opción profesional.

¿Quiénes fueron tus primeros entrenadores y como te prepararon y “arengaron”?

-El primero fue Marcua, y Fernando Dangelo, en Lawn Tenis de Pergamino. No recuerdo mucho porque era pequeña, pero sí que mis padres me contaban que el entrenador veía muchísimo futuro en mí, que siguiera entrenando, porque veía muchas condiciones y ganas.

Después nos mudamos al Club Gimnasia y Esgrima, entrené con Cecilia Pozzi y Pichi Munar, y también con todas las personas que jugaban en el club, muchos amigos mayores. Faltaba alguien para jugar un doble, o un single, y ahí siempre estaba dispuesta para jugar.

¿Cómo fue irte de Pergamino y salir al mundo?

-Fue complicado, porque era vivir en Buenos Aires con toda la familia. Tenía claro que quería entrenar para ser una jugadora profesional. Y después de instalarnos en Buenos Aires, comenzaron a venir los viajes internacionales. Al principio fueron duros, porque extrañaba mucho a mi familia, y me costó bastante cuando debía viajar sola, estar por el mundo compitiendo; fue un periodo de adaptación bastante importante, y muy fuerte a nivel emocional.

En 2004 lograste una medalla olímpica ¿Qué significó para vos ese logro que es un hito mayor?

-La medalla olímpica fue el broche de oro a mi carrera. Yo me había puesto objetivos, estar entre las 10 mejores en singles, y llegue número 9. Estar número 1 en dobles, la mayor cantidad de tiempo que lograse mantenerme ahí. Y un objetivo que soñaba y quería fue la medalla olímpica, cuando fui a Sidney no pude conseguirla, y en Atenas la logré, fue muy importante, trascendente para mi carrera, la disfrute muchísimo, porque la busque muchísimo. Y recuerdo que Patricia “Pato” Tarabini, mi compañera, se había retirado del tenis, y volvió otra vez a jugar porque yo se lo pedí, sabía que, con ella, sacaría una medalla, y trabajamos juntas para cumplir el objetivo. Fue muy bonita esa etapa.

Seria largo enumerar los triunfos que te consagran como una de las mejores tenistas de todos los tiempos. Tus logros más importantes llegaron en dobles, ya que en parejas fuiste una de las mejores jugadoras de los primeros años del siglo 21. En 2002 fuiste número uno del mundo y te retiras en 2014 con 513 victorias ¿Por qué la decisión de retirarse?

-La decisión de retirarme fue porque estaba con muchas lesiones, desgarros en mis gemelos, producto de una operación de cadera que debí realizarme en el año 2014, y como no podía jugar en el nivel que quería, y de la manera que consideraba, fue el final de mi carrera profesional. Me retiré por esa razón. Después de una carrera tan hermosa, estar sufriendo con dolores y lesiones, sin poder cumplir objetivos porque mi cuerpo no podía, comenzaba a ser un poco frustrante. Entonces decidí quedarme con un recuerdo bueno.

¿Cómo es la vida de Paola Suarez en la actualidad?

-Hoy, en mi presente, soy madre, tengo dos hijos, Sofía, de 4 años y Álvaro, de 8 años, me dedico a ellos. En este momento estoy viviendo en España, hace cinco años que estoy radicada y mi marido es español. Muy feliz y tranquila, disfrutando esta nueva etapa familiar. Igual viajo mucho a Argentina, sigo súper conectada con mi país. Con respecto a lo profesional, con ganas, de apoco, de involucrarme otra vez en el tenis, pensando proyectos, que cosas voy aceptando y realizando.

Si en algo te destacan es que siempre fuiste la misma piba jugando de chiquita en la cancha del club, donde trabajaba su papa, con la misma humildad y te codeaste con grandes estrellas del deporte.

-Yo soy así, por más que haya tenido una carrera muy buena en el deporte, no me hace ni mejor ni peor. Cada uno tiene su personalidad, forma de ser; yo lo tomo como algo natural, tuve suerte en la vida, pero a nivel humano sigo siendo la misma que jugaba en Pergamino, desde pequeña. Quise tratar de mantener un perfil bajo, y nunca marearme con logros, porque todo lo que se vive en una etapa de la vida, es un momento, la vida es mucho más que determinadas etapas; eso fue una parte importante de mí, como lo son otros instantes, también como persona, madre, con mis afectos, familia. No solamente lo profesional.



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