En la localidad de La Violeta, partido de Pergamino, la solidaridad y el esfuerzo comunitario se transformaron en acción concreta. Tras casi una década de abandono, un grupo de vecinos se propuso recuperar la comisaría del pueblo, que había quedado en ruinas.
La iniciativa surgió de la preocupación por la seguridad y el deseo de devolverle a la comunidad un espacio clave.
Carnaval
El evento, que esperaban sirviera para reunir una parte del dinero necesario, superó todas las expectativas. La convocatoria fue masiva, con la participación de visitantes de Pergamino, Ramallo, Arrecifes y San Nicolás, todo lo cual permitió recaudar un total de $19.587.800.
Con los recursos obtenidos, se destinaron $8.100.000 a la reconstrucción del edificio. Se realizaron trabajos de reparación de techos, instalación de electricidad, pintura y otras mejoras estructurales.
“La plata que se ganó con los corsos se invirtió: $1.900.000 en recuperación y $1.200.000 en mano de obra para los techos”, detalló Raúl Fleitas, productor ganadero y principal impulsor del proyecto.
El equipo de trabajo estuvo compuesto por apenas ocho personas, pero su compromiso y organización fueron clave para concretar la obra.
“También se invirtió en pinturas, reparación del baño en la comisaría de La Violeta y otros gastos que se cubrieron con el dinero recaudado”, dijo.
“El delegado se puso a trabajar con nosotros, la gente aportó, los que vinieron a los corsos también, y somos muy agradecidos”, destacó.
Además de la restauración del edificio, se incorporó tecnología para reforzar la seguridad en la zona.
“Pude conseguir unas cámaras. Le dije a la Municipalidad de Pergamino ‘pongan algo’ y nos dieron cámaras”, contó el productor, en referencia a la preocupación latente por el abigeato.
La comisaría, que había funcionado durante años en lo que antes era una terminal de ómnibus, se encontraba en condiciones precarias, sin cielorrasos ni baños adecuados.
Los organizadores de los carnavales, presentaron con transparencia el detalle de ingresos y egresos del evento, reflejando un manejo ordenado de los fondos. Según el informe, los ingresos alcanzaron un total de $19.587.800, provenientes en su mayoría de la cantina y entradas ($17.160.400), junto con aportes por publicidad, stands y un subsidio municipal de $1.500.000. Además, la venta de mercadería sobrante sumó $123.000 al balance general.
En cuanto a los gastos, se destinaron $11.420.246 para cubrir los costos de la celebración, destacándose la inversión en grupos musicales ($3.500.000), sonido e iluminación ($1.370.000) y el abastecimiento de bebidas y mercadería ($4.881.246).
También se contemplaron partidas para seguridad, baños químicos y el pago a comparsas. Gracias a esta administración, el evento dejó una ganancia de $8.167.554, demostrando una gestión eficiente que permite proyectar futuras ediciones con mayor inversión y calidad.
Fleitas destacó que las condiciones de trabajo eran difíciles para la policía y lamentó la situación: “Daba tristeza ver el edificio”.
Además de las carencias estructurales, la localidad enfrentaba una creciente preocupación por la seguridad.
Con un solo policía en el puesto y algunos refuerzos ocasionales, los vecinos estaban preocupados por los frecuentes robos.
“Estábamos preocupados por los hechos de inseguridad, hoy te puedo decir que estamos mucho mejor en todo sentido”, remarcó Fleitas.
Los carnavales, que se realizaron el 1° de febrero, fueron un éxito rotundo gracias a la participación del público.
Finalmente, comentó: “La comunidad respondió de manera increíble, lo que nos permitió recaudar los fondos necesarios para hacer la obra y terminarla” (FUENTE TN).
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