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 Lunes 10 de Noviembre de 2025

El Nacimiento del Primer Camión Argentino: Innovación y Desafíos en la Industria Nacional

La historia del primer camión argentino remonta a un periodo de innovación y progreso en la industria metal-mecánica del país, especialmente durante el tiempo entre las guerras. Fue en este contexto que el ingeniero Carlos Ballester, tras varios viajes a Europa, logró obtener la licencia para fabricar vehículos de la reconocida marca Hispano-Suiza en Argentina.

 

Así nació, en 1925, la Hispano Argentina Fábrica de Automóviles Sociedad Anónima (HAFDASA), fruto de la colaboración entre Ballester y Eugenio Molina. Ambos eran figuras destacadas en el ámbito empresarial, teniendo ya establecida una fábrica de armas semiautomáticas que proveía al Ejército Argentino. HAFDASA se instaló en su planta ubicada en Campichuelo 250, en el barrio de Caballito, donde comenzaría su andanza en la fabricación de automóviles y camiones.

Al principio, la empresa se enfocó en la provisión de motores nafteros adaptables a diferentes marcas de vehículos. Sin embargo, el hijo de Carlos, Carlos Ballester Molina, inició el desarrollo de un motor Diesel, una tecnología innovadora y reciente incluso en Europa. Para 1939, la empresa había desarrollado tres versiones de este motor, denominado "Criollo": D1, D2 y D3.

El motor D1, de cuatro cilindros y 75 HP, fue utilizado para fabricar un sedán de 4 puertas denominado "Redondo", logrando así convertirse en el primer coche Diesel de Argentina y uno de los primeros en el mundo. Posteriormente, los motores D2 y D3 fueron utilizados para producir dos camiones: el modelo Chico, que contaba con tracción 4x4 y 95 HP, y el Grande, que destacaba por ser el primer camión 6x6 del mundo, con un motor de 150 HP.

A pesar de la innovación y la calidad de estos camiones, su llegada al mercado civil fue un desafío. La condición económica del país se complicó con el estallido de la II Guerra Mundial, lo que llevó a la escasez de acero y, en consecuencia, a la suspensión de la producción de camiones en 1942. HAFDASA optó por regresar a su actividad original de fabricación de armas hasta su cierre definitivo en 1953.

Este relato destaca no solo un capítulo crucial en la historia de la industria automotriz argentina, sino también el contexto de innovación y los obstáculos afrontados en un periodo turbulento para el mundo y el país.



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