El Tiempo de Pergamino

Cultura
 Viernes 06 de Febrero de 2026

Por Rafael Restaino

A casi 100 años de la poblada trágica

La poblada trágica como la hemos denominado es uno de los hechos históricos más singulares que existen a la largo de la historia de Pergamino. El mismo tiene sus causas a principio del siglo XX que se intensifica a lo largo de 1906 con una huelga general de proporciones a fines de enero de ese año que hará eclosión el 1° de enero de 1907 con el asesinato a sangre fría  de más de veinte personas reconocidas y otras tantas que no se pudieron identificar porque no tenían documentos y fueron enterradas en un pozo común.

 

Las causas 

El inicio del siglo XX se presentó con numerosos conflictos que prueban acabadamente que es mentira que todo tiempo pasado es mejor. Entre esas cuestiones irresueltas se encuentra el hecho de haberse intervenido el Municipio en 1903. Esta era una política que llevaba adelante el gobierno provincial del doctor Marcelino Ugarte contra los Municipios que no respondían a su ideario político. Otro acontecimiento que dividió a la sociedad fue la lucha contra el monopolio de la Usina Eléctrica que recién en la década del treinta se fue solucionando.

Entre otras causas se encuentran la contienda entre las grandes almacenes generales que tenían como proveedores al Municipio y según el Intendente o el intendente interino prevalecía uno por sobre el otro. También menos visible pero estaba presente era la pérdida de poder de los estancieros ante el avance de una nueva clase que había encontrado el espacio social y económico e iban decididos por el político: profesionales y comerciantes  

Una Junta Popular

El descontento se profundizó, agravado por la pérdida de poder político de Ugarte. Pero el resto de los partidos políticos no estaban en condiciones de ponerse al frente del descontento que habían generado la gestión intervencionista. Esta fue la razón principal por la cual se decide constituir una Junta Popular, cuya primera reunión se realizó el 29 de enero de 1906. Ese día a pesar de una persistente lluvia, aproximadamente, concurrieron unas dos mil voluntades.  

El singular acto fue abierto por el doctor Pedro R. Torres quien pronunció un oportuno discurso. Analizó el cálculo de recursos que habían sancionado la Municipalidad y demostró con holgura, con acopio de datos, lo inconsulto y lo ruinoso que era la política administrativa que llevaba adelante el interventor Mariano H. de la Riestra. El  encendido discurso hizo que la totalidad de los presentes decidieran efectuar una manifestación pública para hacer conocer la idea de un paro general en Pergamino y en todo el partido, con el claro objetivo de solicitar firmemente la renuncia del Interventor.

El ejemplo de Pergamino

Esta gesta que se inició en Pergamino contra el gobernador Ugarte se conoció a nivel nacional como “El ejemplo de Pergamino”- Tenía su líder en Pedro Torres y lo acompañaban entre otros: Carlos Ruiz Moreno Gregorio Niedfeld, Dr. Santiago Cerrutti, Antonio Borrajo, Vicente Biscayart, Dr. Carlos Lamarque, José Villanueva, Manuel de la Fuente, Dr. Domingo Larralde, Germán Niedfeld, Ernesto Echagüe, Juan Haitze, Dr. Pablo Morsalino, Juan Grigera, Antonio Riera, Francisco Bordato, Emilio Bonacossa, Diego de la Fuente, Ricardo Fernández.  

Este enorme controversia se  declara oficialmente el 29 de enero de 1906 y tendrá diferentes episodios en los cuales puede entreverse como ocurre en todas las luchas gestos heroicos, pero también las actitudes sospechosas, especulativas, traicioneras en muchos casos.

Fue una etapa de la vida política de Pergamino dolorosa, ya que se dividió la sociedad sin términos medios. Se dividió entre los que tomaban partido directa o indirectamente por uno u otro bando que se habían formado, bien diferenciados, irreconciliables: o por la Junta Popular o por el Partido Unido que defendía a rajatabla al comisionado de la Riestra y que tenía entre sus principales seguidores a Martín Luzuriaga, Miguel Dávila, Manuel Pintos, Agustín Aguirre.

El 30 de enero de 1906, un día después de haber sido constituida la Junta Popular, estimuló como primera medida que no se pagaran los impuestos. Esto hizo que el  Municipio se esforzara para hacer efectivos el cobro de los impuestos. Llegó a amenazar hasta con la prisión a los verduleros y pasteros si llegaban a resistirse al pago de las patentes de impuestos.

Unánime movimiento de protesta

A partir de la organización de la Junta Popular se concretó a lo largo de 1906 diferentes huelgas en contra del interventor Mariano de la Riestra. Huelgas que tuvieron rotundos éxitos  al plegarse prácticamente la totalidad del vecindario. En las puertas los negocios y casa de familias colocaban carteles: “Cerrado por adhesión a la causa popular”.  

Este movimiento de protesta fue una vez más unánime: los partidos políticos, los gremios, los comerciantes, todos en general se encontraban dispuestos a luchar en pos de los intereses del pueblo.

La única casa comercial que abría sus puertas era el almacén de ramos generales de Agustín Aguirre, pero nadie entraba a comprar demostrando el pueblo una conciencia popular, ejemplar.

Este movimiento obliga a renuncia al interventor Mariano H. de la Riestra, pero llega en su lugar Manuel Gnecco del mismo espacio político que el de la Riestra- A esto se debe agregar la medida de suspender las elecciones tal como lo proponía la Junta Popular y que se había aceptado para lograr un gobierno municipal legítimo.

El clima de malestar fue en aumento día a día y mucho más cuando las promesas de elecciones no se cumplían. Esto hizo que los hombres de la Junta Popular con los aliados de siempre decidieran nuevamente resistir y luchar por estos objetivos: que se realicen lo más pronto posible las elecciones municipales y que no se restablezcan algunos impuestos.

Ante la negativa Municipal con la anuencia de la Provincia de no otorgar ninguna de esas demandas se decidió unánimemente organizar una gran huelga para el 1° de enero de 1907.

Crónica de la Poblada Trágica

Ante el conocimiento de la huelga general que se pretendían realizar los integrantes de la Junta Popular para el 1º de enero de 1907, el interventor Manuel Gnecco solicitó refuerzos a la gobernación. Esta solicitud fue la causa principal por la cual el domingo 30 de diciembre de 1906, fue reemplazado el comisario Rodolfo Ravagnan por el comisario inspector Eduardo Canedo, quien venía acompañado de un refuerzo de dos oficiales y de veinticinco hombres pertenecientes a la gendarmería volanta.

El 31 de diciembre se vivió bajo un clima de gran tensión, igualmente las primeras horas del 1º de enero. La ciudad comenzó a vivir ese día con una preocupación indisimulada, ya que la mayoría de los integrantes de los Partidos Unidos habían ostentado armas y manifestaban abiertamente que iban a disolver por las buenas o por las malas cualquier manifestación que se realizase. Una crónica del periódico “El Nuevo Heraldo” señalaba la situación de ese momento con estas palabras:  

“Todo está preparado para atacar al pueblo, hacia el cual el comisario Eduardo Canedo demostró desde un primer momento su mala voluntad injuriando a los miembros de la Junta Popular, tanto a Pedro Torres como a Ricardo Fernández”.  

Ante la negativa de muchos ciudadanos que no acataron lo dispuesto por la Junta Popular de dar marcha atrás con la huelga por las amenazas existentes del Municipio y desde la Provincia, el comisario Canedo decidió medidas que estaban en su naturaleza y en su tendencia política. Esto se observa cuando arengó y entregó las armas a la tropa como si fuera a producir una revolución. También se prestó de buenas ganas a la estrategia propuesta por miembros de los Partidos Unidos de apostar tiradores muñidos con Remignton en las torres de la Parroquia de la Merced y en las azoteas de algunas casas. Pero además aceptó la participación de un grupo de civiles armados con revólveres y escopetas quienes se instalaron con su permiso en diferentes lugares o cantones.  

Víctimas de la tragedia

La cantidad de muertos no se logró establecer con exactitud, ya que muchos eran peones de campo que no tenían documentos y fueron según se dijo extraoficialmente sepultados en una fosa común; otros porque lograron marcharse heridos hacia las estancias donde trabajaban.  

Testigos oculares de este episodio supieron decir que los cuerpos fueron recogidos con los carros de la basura y llevados al cementerio donde fueron enterrados en una fosa común. Nuestra investigación pudo constatar con certeza estas víctimas:  

Pascual Gorordo; Abel Rodríguez; N. N., una persona de unos 40 años, que no pudo reconocerse su identidad; José Perrota, de 30 años.; Félix Navarro (34); Rosario Carmona; Antonio González; José Iturralde. Todos ellos asentados en el libro de fallecidos del Registro Civil de Pergamino. Las causas de su muerte fueron constatadas por el doctor Alfredo Lamas.

Entre los heridos atendidos por los doctores Torres, Cerruti, y Alfredo Lalanne, se encontraban: Juan Manuel García, herido de munición en varias partes del cuerpo; Eugenio Jáuregui, jabonero; Victoriano Cabral; José Cuello, herido de munición en todo el cuerpo; Martín Espinosa, empleado municipal. Herido en una pierna.

Alfonso Ibáñez, de 14 años herido en todo el cuerpo, siendo principal la herida en una pierna; Emilio Zamanta, herido en un ojo; Martín Espíndola, herido en la cabeza; Martín Ciganda, una bala en el muslo y otra en la cara. M. Soasnaba, propietario de horno de ladrillo. Herido de bala en una pierna; José Sabattini, verdulero. Dos balas en la ingle.

Un papel de importancia realizó la Logia Fraternidad Nº 53 que visitó permanentemente a los heridos y a las familias de las víctimas, solucionándoles los problemas de medicina, alimentos y de dinero.

Por los nombres y los oficios que desempeñaban los muertos y los heridos observamos que en este conflicto como en otros las víctimas suelen ser, generalmente, pertenecientes al pueblo trabajador.

Continúa el conflicto

El conflicto que suscitó esta tragedia continuó sin piedad, sin compasión, ni caridad. Los dos bandos siguieron la lucha agraviando y tratando de dejar al otro malparado. Cada uno trató de culpar al otro. Los representantes de los Partidos Unidos y el informe policial involucraban a los miembros de la Junta, que fueron detenidos por unas horas; mientras que estos con testigos y pruebas en las manos demostraban las culpabilidades de la policía y de algunos civiles.

Tanto el Gobernador como el jefe de Policía de la Provincia intervinieron de inmediato suspendiendo al Comisario y a sus oficiales “por la incapacidad para obrar de acuerdo al momento que se vivía”.

Pedro Torres, Ricardo Fernández, Miguel Collado, Carlos Muntaabski y Manuel Borrajos, quienes habían sido detenidos como culpables de los hechos, fueron puestos en libertad. En gran parte esa decisión se tomó por la presión de los medios de todo el país. Cada uno de ellos continuará la lucha. Algunos como Torres o Muntaabski serán diputados o senadores de la Nación.

Este episodio histórico que aconteció en Pergamino fue de interés nacional. Se manifestaron sobre el mismo numerosas personalidades y, además, en todos los medios periodísticos del país se trató con mucho espacio, proporcional al suceso.

El monumento

En esos días la Junta Popular decidió levantar un monumento en el cementerio que recordara a las víctimas.

El mismo fue inaugurado el 1º de enero de 1909. El vecindario participó de una marcha que se inició en la Plaza Merced y llegó hasta el cementerio. Tenía al frente de la columna al comisionado Santiago Cerruti, German Niedfeld, Carlos Moreno, Bernardo Biscayart, Carlos Montaabski.

Este monumento se construyó sobre una base de granito en la cual descansa una columna rematada por un busto de mujer, símbolo de “La protesta”: Sobre la base misma una bandera rota que lleva esta inscripción: “Democracia” y en el zócalo de la misma base hay otra leyenda que dice: “Pergamino a los caídos el 1º de enero de 1907 por causa de la libertad”. Esta obra fue realizada por el escultor Torcuato Tasso y armada por Leopoldo Giannotti.

Este monumento, uno de los más significativos de Pergamino se encuentra en la actualidad vandalizado ¿Un signo de estos tiempos?.



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