El Tiempo de Pergamino

Política
 Miercoles 04 de Marzo de 2026

Por Laura Clark

En respuesta al comunicado del bloque de senadores del PRO de la Provincia de Buenos Aires

“Palabras de oro, hechos de barro”.

Interesante título para quien decide omitir el contexto económico más grave de los últimos años y el impacto concreto que está teniendo en la Provincia y, particularmente, en ciudades como Pergamino.

La Provincia de Buenos Aires no es una isla. No está aislada de la macroeconomía, no flota al margen de las decisiones nacionales ni vive en una burbuja administrativa. La provincia es gobernada en medio de una recesión profunda generada por decisiones del gobierno de Javier Milei que desplomaron el consumo, paralizaron la obra pública y provocaron cierre masivo de empresas.

Desde diciembre de 2023 cerraron más de 20.000 empresas en el país y se perdieron cerca de 300.000 puestos de trabajo registrados. En la provincia de Buenos Aires desaparecieron alrededor de 5.800 empresas y más de 60.000 empleos formales. A eso se suma un caso emblemático como el cierre de Fate, símbolo de la industria nacional, que pasó de ser ejemplo de expansión a convertirse en reflejo de una economía que se achica.

Está realidad se palpa en el norte bonaerense pero también en todo el país.

En Pergamino, los despidos y suspensiones en talleres textiles, de planchado y lavado son un ejemplo tangible de la crisis que se vive por la apertura de importaciones en una industria que supo ser motor de estas tierras.

El cierre sostenido de comercios en el centro de la ciudad es visible; persianas bajas por todos lados y locales vacíos.

La situación de Bioceres, con una planta productiva también en Pergamino, es otro dato alarmante del presente económico. La compañía se presentó en concurso preventivo de acreedores tras incumplimientos financieros y un fuerte deterioro patrimonial y en las últimas horas presentó quiebra.

En San Nicolás de los Arroyos la paralización de altos hornos y los despidos en la planta de Ternium Argentina impactan en contratistas y en toda la economía regional. En Capitán Sarmiento, la crisis en Granja Tres Arroyos puso en riesgo 400 puestos de trabajo, acumuló más de 7.000 millones de pesos en cheques rechazados y dejó a unos 200 productores integrados al borde de la quiebra, afectando también a localidades de alrededor. A esto se suma la delicada situación de La Verónica, con plantas paralizadas y trabajadores con incertidumbre total.

¿De verdad se puede analizar la situación provincial como si fuera una isla administrativa desconectada del derrumbe productivo nacional?

A eso se suma a las decisiones políticas del gobierno nacional que decidió la paralización de más de mil obras públicas en toda la provincia. En Pergamino no llegó un peso nuevo de Nación. La obra pública no es épica discursiva, como refiere, es empleo directo, movimiento económico, rutas, escuelas y hospitales que dinamizan la economía local.

Además, la Nación mantiene una deuda con la Provincia que ronda los 15 mil billones de pesos en fondos no transferidos. Esos recursos no son para uso personal del gobernador; son para sostener salud, educación, seguridad y salarios en la provincia más grande y complejo del país. Mientras tanto, el ajuste impacta también en jubilados que toman su medicación salteada por el recorte de medicamentos del PAMI y la caída general del poder adquisitivo por las jubilaciones pisadas.

Gobernar implica asumir responsabilidades propias, sin dudas. Pero también implica decir la verdad sobre el contexto. Cuando cierran fábricas porque no venden, cuando el consumo se desploma, cuando se destruyen miles de empleos y el Estado nacional se retira de funciones básicas, la Provincia no puede ser evaluada como si operara en condiciones normales.

No todo es externo. Pero tampoco se puede fingir que el ajuste nacional, la desindustrialización acelerada y la desfinanciación sistemática no condicionan cada decisión provincial.

Porque Buenos Aires no es una isla. Es parte de un país en crisis. Y lo que hoy viven Pergamino, San Nicolás, Capitán Sarmiento, la provincia y el país entero no es un relato, es la consecuencia directa de un modelo económico que achica el Estado nacional y deja a las provincias sosteniendo, casi en soledad, el impacto social y productivo.



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