La vida de Manuel José Paradela es, ante todo, una historia de perseverancia silenciosa. De esas que no buscan aplausos, pero que dejan huella. Nacido el 10 de julio de 1945 en Pergamino, creció entre afectos profundos y responsabilidades tempranas, forjando un camino marcado por el trabajo honesto, la pasión por su oficio y un amor inquebrantable por su familia y su ciudad.
Hijo de Manuel Paradela y Dominga Gagliardi, y hermano de Hugo y Carlos, Manuel atravesó pérdidas que lo marcaron desde niño. Su madre falleció cuando él tenía apenas siete años y, pocos años después, también perdió a su padre. En ese contexto tan duro, fue criado por su tío-abuelo, a quien llamaba cariñosamente “abuelo Paradela”. Aunque su apellido real era Rodríguez, fue una figura clave en su vida: no solo lo contuvo afectivamente, sino que también le enseñó el valor del trabajo. Fundador del gremio de las gomerías en Pergamino, sembró en Manuel el amor por el oficio y la cultura del esfuerzo.
Desde muy joven supo que su destino no estaba en los libros sino en el trabajo. Cursó la secundaria hasta tercer año, pero a los 15 ya estaba inmerso en el rubro de los neumáticos dentro del negocio familiar. “Me gustaba el oficio”, recuerda con simpleza. Esa vocación se transformó en una gran responsabilidad cuando, entre 1973 y 1974, su tío sufrió un grave problema de salud tras una intervención realizada por el reconocido Domingo Liotta, médico personal de Juan Domingo Perón. Con secuelas importantes, el tío ya no pudo continuar al frente del comercio y Manuel debió hacerse cargo del local de Avenida de Mayo, una tarea que sostuvo con compromiso y sacrificio hasta 1989.
Con el tiempo llegó la decisión de independizarse. Comenzó vendiendo cámaras en la esquina de avenida Rocha y Marcelino Ugarte (lugar que adquirió), cuidando de no competir directamente con sus tíos. Paso a paso, con paciencia y constancia, fue creciendo hasta consolidarse como referencia zonal bajo el nombre comercial “Paradela Neumáticos”.
Cabe destacar que el negocio había tomado dimensión años antes sobre Avenida de Mayo al 300. “No fue de golpe, fue de a poco”, resume. Hoy, ese comercio cumple 60 años de trayectoria ininterrumpida en el rubro de los neumáticos, construido sobre la confianza, la palabra y el trabajo honesto.
Hermosa familia
En lo personal, su mayor tesoro siempre fue la familia. En 1968 conoció a Ana Lilian Lattanzio. Tras cinco años de noviazgo se casaron y formaron un hogar con cuatro hijos: Ignacio, veterinario; Juan Manuel; Rafael; y Ana. A ellos se suman seis nietos, a quienes define con orgullo y ternura: “muy buenos todos”. Uno de sus mayores logros es ver que Juan Manuel y Rafael continúan hoy con el negocio familiar. Aunque hace algunos años dejó la conducción diaria por razones de salud, Manuel sigue acompañando de cerca, aconsejando y estando presente.
Presidente de Douglas
Su compromiso con Pergamino también se expresó en el deporte. Fue presidente del Club Atlético Douglas Haig, integrándose a la comisión directiva a fines de los años 80, en un momento delicado para la institución. Participó en la conformación del plantel de la temporada 1989-90 y vivió años de crecimiento y esperanza. “Llegamos a vender 8.000 entradas en un partido contra Quilmes”, recuerda con emoción. Ver la camiseta del ascenso con la publicidad de su comercio fue una de las mayores satisfacciones de su vida.
Querido por todos
Hoy, tras más de seis décadas de trabajo ininterrumpido, Manuel José Paradela mira el camino recorrido con serenidad. Construyó una empresa familiar sólida, una familia unida y dejó su huella en el deporte local. Hombre sencillo, honesto y querido, su historia representa a tantos emprendedores del interior que, con sacrificio y humildad, hicieron grande a su ciudad dejando un legado que continúa vivo en manos de sus hijos.
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