Su presente lo encuentra defendiendo los colores de Club Atlético Huracán de Parque Patricios, una de las instituciones más tradicionales del fútbol argentino, donde llegó a comienzos de este año tras una prueba en el predio del “Globo”. Desde entonces, su realidad cambió por completo.
“Empecé esta nueva etapa con una prueba en enero y desde ese día que estoy acá, en uno de los clubes más grandes del fútbol argentino”, cuenta a EL TIEMPO con entusiasmo, reflejando la emoción de quien empieza a cumplir sus primeros objetivos.
Actualmente, Andrade entrena con el foco puesto en ganarse un lugar y lograr continuidad en la séptima categoría, en un contexto de alta exigencia pero también de crecimiento constante. “Es una competencia sana, hice muchos amigos”, destaca, valorando no solo lo deportivo sino también el aspecto humano de esta etapa.
Sus primeros pasos en el fútbol los dio en Club Douglas, donde realizó infantiles y parte de las divisiones inferiores. Allí no solo se formó como arquero, sino también como persona, algo que no olvida. “Estoy muy agradecido por la formación que me dieron”, remarca.
Detrás de cada entrenamiento, cada viaje y cada desafío, hay un sostén fundamental: su familia. “Quiero agradecerles por el apoyo constante y el amor incondicional para perseguir mi sueño de ser jugador de Primera División”, expresa.
Con raíces firmes, disciplina y un apellido ligado al arco, Adolfo Andrade atraviesa un presente que invita a soñar. Paso a paso, atajando oportunidades, empieza a construir un camino propio en el fútbol grande.