Por intereses creados muchos temas no se difunden como son en realidad pibe, por eso hoy te hablaré al cuete de los cohetes. Allá por los cincuenta y pico los rusos sorprenden a todos apuntando un cohete al espacio y logrando poner en órbita el Sputnik I, el primer satélite artificial de la historia. El mundo estaba todavía con la boca abierta y apenas transcurrido un mes otra hazaña, el primer ser vivo al espacio, la perrita Laika. Esto es tomado por USA como una “mojada de oreja” ya que Rusia intentaba hacer ver que podían lograr estos adelantos porque el comunismo era mejor sistema que el capitalismo, entonces los americanos decidieron crear la NASA y lanzar sus propias naves. Pero Rusia siguió a la vanguardia ya que apenas dos años después del primer satélite pudieron mandar una nave a la Luna que logró fotografiar su cara oculta y en un par de años más pusieron en órbita a Yuri Gagarin, el primer hombre en el espacio. El tema es que por años siguieron en la delantera hasta que desde USA les dijeron – Te juego quien pone primero un hombre en la Luna – Y esta vez ganaron. Trajeron piedras para analizar, luego hicieron tres viajes más y finalmente suspendieron las misiones. Los rusos también dejaron de lado la Luna y avanzaron con laboratorios espaciales hasta que se quedaron sin rublos y entonces pasó algo impensado, rusos y yanquis se unieron para seguir poniendo satélites en órbita, construyeron una estación espacial para experimentar y Marte se convirtió en su gran objetivo. Todos quedamos convencidos que si de cohetes se trataba o eran yanquis o eran rusos, pero pronto otros actores aparecerían en escena. Por un lado China que logró reproducir todas las hazañas anteriores y por otro lado emprendimientos privados como el de del multimillonario Elon Musk que también creó su propio proyecto para ir a Marte. Así mientras todos estaban apuntándole al planeta rojo, surge otra inesperada sorpresa pero esta vez del país de los elefantes, los encantadores de serpientes y las vacas sagradas. Si nene, aunque nadie te lo contó, la India con modesto presupuesto y sin hacer ruido mandó con éxito una misión a la Luna, pero en lugar de descender donde lo hicieron las sondas predecesoras le apuntaron al polo sur de la diosa y allí confirmaron la existencia de agua, azufre, aluminio, calcio, hierro, cromo, titanio y otros minerales que harán posible no solo establecer bases sino fabricar combustible para impulsar futuras misiones. Moraleja, el gran hallazgo indio ya empezó a cambiar los objetivos y la olvidada Lunita tucumana ha vuelto a ponerse de última moda. ¿Qué tal?..
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