La ciudad de Pergamino atraviesa un momento de alta tensión institucional tras la reunión realizada el miércoles a las 9 de la mañana en el ámbito del Honorable Concejo Deliberante de Pergamino, donde la Comisión de Obras Públicas debió escuchar duros cuestionamientos a los proyectos impulsados por el Ejecutivo local.
Del encuentro participaron los concejales Ignacio Maiztegui, Gabriel Gatelet, Macarena García y Donato Gignoli, junto a arquitectos autoconvocados —Horacio Rodríguez, José “Pepe” Salauati, Luis María Rossi, Roberto Rossi, Mónica Badano y José Márquez— además de representantes del Colegio de Arquitectos de Pergamino, Daniela Conte y Guillermo Bocanera. Por el Ejecutivo expusieron el secretario del área, Esteban Giuliani, junto a los funcionarios De Miguel y Federico Argento.
En el centro de la polémica se encuentran tres intervenciones: la apertura de la calle Pinto atravesando la histórica Plaza 25 de Mayo, la habilitación vehicular de dos cuadras de la peatonal de calle San Nicolás y la remodelación de calle Florida entre San Nicolás y Merced.
Durante casi dos horas, los funcionarios intentaron justificar técnica y políticamente las obras. Sin embargo, lejos de cerrar el debate, las explicaciones profundizaron las diferencias. Profesionales y sectores de la comunidad advirtieron sobre decisiones inconsultas que podrían alterar de manera irreversible espacios centrales de la vida urbana.
Los arquitectos autoconvocados fueron categóricos: rechazaron la intervención sobre la plaza y la peatonal, e insistieron en que la prioridad debe ser el mantenimiento y la puesta en valor, no la transformación de su esencia. Solo acompañaron la posibilidad de refaccionar la calle Florida.
En tanto, el Colegio de Arquitectos ratificó su postura institucional y dejó en claro que este tipo de decisiones no pueden tomarse de forma unilateral. “Las intervenciones urbanas requieren un abordaje multidisciplinario, con participación real de la comunidad”, remarcaron, reiterando su disposición a promover el debate ciudadano.
El impacto del encuentro fue inmediato. Incluso desde las tres bancadas del Concejo reconocieron que la reunión permitió dimensionar la complejidad del tema. Como resultado, la comisión decidió no emitir despacho y avanzar en nuevas consultas, incluyendo a la Cámara de Comercio e Industria de Pergamino y otras instituciones.
Pero el trasfondo del conflicto es más profundo. En Pergamino existe una tradición clara en materia de obras públicas: las transformaciones de mayor impacto siempre fueron producto del consenso y el trabajo conjunto. Así ocurrió con proyectos emblemáticos como el desarrollo del área central —que incluye la peatonal de San Nicolás y la Plaza Merced—, el Teatro San Martín, el Parque España, el viaducto ferroviario y la apertura urbana tras el retiro de los paredones del Ferrocarril Mitre.
En ese recorrido histórico también aparece el caso del Parque Belgrano, que suele mencionarse como excepción. A diferencia de los espacios hoy en discusión, ese proyecto no requirió el mismo nivel de consenso público debido a que se desarrolló sobre terrenos privados pertenecientes al Ferrocarril Belgrano Cargas. En ese contexto, las gestiones se realizaron directamente con el propietario del predio, sin intervenir sobre espacios públicos ya consolidados ni modificar áreas de uso comunitario preexistente.
Esta diferencia no es menor. Mientras que en el Parque Belgrano no se alteraban ámbitos públicos tradicionales, las actuales propuestas impactan directamente sobre espacios centrales de la vida social de Pergamino, lo que refuerza el reclamo por mayor participación y debate.
Por eso, distintos sectores advierten que avanzar sin consenso implicaría romper con una identidad construida durante décadas y acercarse a formas de decisión más vinculadas a la imposición que al diálogo democrático.
La discusión, que hoy concentra la atención de la sociedad pergaminense, no responde a una urgencia en términos de ejecución. Por el contrario, todo indica que hay margen para abrir el debate y fortalecer los mecanismos de participación.
Desde una postura crítica, este medio considera que los proyectos, tal como están planteados, no representan una prioridad ni una mejora clara para la ciudad. La experiencia histórica demuestra que Pergamino creció cuando escuchó, debatió y construyó colectivamente.
El mensaje que surge con fuerza es contundente: la ciudad no rechaza el cambio, pero exige ser parte de él. Porque cuando se trata del espacio público, no hay lugar para decisiones apresuradas ni unilaterales. Hay, en cambio, una responsabilidad: respetar la historia, cuidar lo construido y sostener la participación como base del desarrollo.
En la sede Pergamino de la ...
Copyright © 2026 El Tiempo de Pergamino