El fútbol, como la vida, también pone pruebas difíciles. Y esta vez le tocó a uno de los nuestros. El pergaminense Agustín Seyral, una de las piezas importantes de Sarmiento de Junín, sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda, una lesión que lo obligará a mantenerse alejado de las canchas hasta fin de año.
La noticia, confirmada tras los estudios médicos correspondientes, cayó como un golpe duro tanto para el jugador como para el entorno del club. Seyral, que se había ganado un lugar a base de esfuerzo, carácter y rendimiento, venía siendo una de las figuras del equipo, mostrando solidez y liderazgo dentro del campo de juego.
En los próximos días será intervenido quirúrgicamente, iniciando luego un largo proceso de recuperación que demandará paciencia, trabajo y fortaleza mental. No es un camino sencillo, pero quienes lo conocen saben que hay algo que le sobra: determinación.
Porque si algo define al “Mariscal” es su temple. Este obstáculo no es el final de nada, sino una batalla más en su carrera. Una de esas que duelen, que obligan a frenar, pero que también forjan. Y en esa lucha, Seyral ya ha demostrado de qué está hecho.
Desde Pergamino, su ciudad, el acompañamiento es total. Familia, amigos, hinchas y quienes siguen su carrera se encolumnan detrás de un mismo mensaje: fuerza y confianza. Porque saben que va a volver. Y que va a volver más fuerte.
El fútbol lo espera. Y él, fiel a su estilo, ya empezó a jugar este partido. Uno de los más difíciles, pero también de los que se ganan desde adentro.
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