Hay sueños que nunca se apagan. Pueden atravesar océanos, décadas y miles de kilómetros, pero permanecen intactos en algún rincón del corazón. Para Valeria Ceccoli, ese sueño siempre tuvo un nombre: Pergamino.
Aunque hace casi 26 años que vive en San Marino, su historia sigue profundamente ligada a la ciudad que la vio crecer. Por eso, cuando habla de este nuevo proyecto que busca desarrollar en su tierra natal, lo primero que hace es mirar hacia atrás y agradecer.
“Soy hija de Roberto Ceccoli y Zulma Bonanno. Los nombro porque son las primeras personas a las que debo agradecer lo que soy en el sentido más profundo”, expresa con emoción. Y detrás de esos apellidos aparecen también tíos, primos y toda una familia que fue sostén permanente a la distancia y que hoy resulta fundamental en este regreso parcial a sus raíces.
Una aventura que cambió la vida
La aventura europea comenzó por iniciativa de su esposo, Pablo Giacopetti. Lo que iba a ser una experiencia de unos pocos años terminó transformándose en una vida entera. Junto a ellos viajaron sus padres, su hermana Carolina y su cuñado. Con el tiempo nacieron en San Marino sus hijos, Martina y Nicolás, y también sus sobrinas Catalina y Camila.
Pero la vida también presentó momentos difíciles. Uno de los más dolorosos fue la pérdida de Carolina, una ausencia que marcó un antes y un después.
“En un momento muy triste de mi vida, después de perder a mi hermana, tomé una decisión que muchos consideraron una locura”, recuerda.
Aquella “locura” consistió en dejar su trabajo en relación de dependencia para comenzar un camino propio. Así nació “Da URLOO, El Alfajor de San Marino”, un emprendimiento artesanal que con esfuerzo, pasión y perseverancia fue creciendo hasta convertirse en una parte esencial de su vida.
Un sueño que volvió a despertar
Desde hace casi diez años se dedica a ese universo de sabores, creatividad y producción artesanal. Sin embargo, mientras los alfajores conquistaban paladares en Europa, otro deseo seguía intacto: volver.
No necesariamente de manera definitiva, pero sí encontrando una forma de reconectar con Pergamino.
La chispa se encendió durante las vacaciones que pasó en la ciudad durante enero y febrero de este año. Allí, junto a Mariana, su prima, amiga y “hermana de la vida”, surgió una pregunta que cambiaría el rumbo de las cosas.
“Nos miramos y dijimos: ¿por qué no? ¿Por qué no traer mis alfajores a Pergamino?”, cuenta.
La idea comenzó a tomar forma. Luego apareció una conversación con Andrés, amigo de su esposo, que le mencionó la posibilidad de estar presentes en AgroActiva. Esa sugerencia fue el impulso que aceleró los tiempos y transformó un sueño en un proyecto concreto.
AgroActiva en el horizonte
Si bien todavía no hay una confirmación definitiva sobre la participación de Da URLOO en AgroActiva, la posibilidad está sobre la mesa y representa una gran vidriera para dar a conocer el producto en la región.
Valeria prefiere la prudencia. Explica que junto a Mariana buscan alcanzar los más altos estándares de calidad y no quieren apresurar procesos.
“No quiero dar fechas ni confirmar algo que todavía estamos evaluando. Queremos hacer las cosas bien”, señala.
Lo cierto es que la sola posibilidad de presentar sus alfajores en uno de los eventos más importantes del país demuestra la dimensión de un proyecto que recién comienza a desplegarse en Argentina.
Mucho más que alfajores
El primer paso será la llegada de la línea de alfajores Da URLOO. Productos elaborados artesanalmente, con una identidad propia, donde la calidad y la elegancia ocupan un lugar central.
La propuesta incluirá desde los sabores clásicos que forman parte de la tradición argentina hasta variedades gourmet desarrolladas a lo largo de años de experiencia. De hecho, Valeria asegura que tiene más de veinte recetas probadas y que la idea es incorporar nuevas opciones de manera constante.
Sin embargo, aclara que los alfajores son apenas el comienzo.
“El universo Da URLOO no termina con los alfajores”, adelanta, dejando entrever un proyecto mucho más amplio, con diferentes unidades de negocio y la intención de integrar a otras personas en el camino.
Por ahora, la iniciativa deberá convivir con una realidad particular: su familia sigue viviendo en San Marino. Por eso, durante un tiempo, la dinámica será la de ir y venir entre ambos lugares, construyendo puentes entre dos mundos que forman parte de su identidad.
La fuerza de los afectos
Al hablar del presente, las palabras vuelven inevitablemente al agradecimiento. A los amigos que la impulsaron, a quienes la acompañan en este desafío (a las familias Ceccoli y Giacopetti) y a dos personas de San Marino que la ayudaron en sus comienzos, tanto desde lo financiero como desde lo emocional.
Pero especialmente a Pablo, su esposo; a sus hijos Martina y Nicolás; a su madre; y a Mariana, que hoy no solo es su prima y amiga inseparable, sino también su socia en esta nueva aventura.
Porque detrás de cada emprendimiento exitoso suele haber una historia de trabajo. Y detrás de esta historia, además, hay algo todavía más poderoso: el deseo de volver a casa.
Después de 26 años, Valeria Ceccoli descubrió que la distancia puede separar geografías, pero nunca logra borrar las raíces. Y ahora, con el aroma de los alfajores recién hechos como bandera y la ilusión de desembarcar en Pergamino, busca escribir un nuevo capítulo que una para siempre a San Marino con su ciudad natal.
En un operativo de control ...
Por pedido de la familia ...
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